Causas de la menorragia

El exceso de sangrado puede provenir de diversas causas. Pueden resumirse en el esquema PALM y COEIN (palma e índice en español), que recogen la mayoría de las causas.

Para las causas orgánicas, también llamados problemas estructurales, utilizamos el esquema PALM (palma). Se produce la aparición de una lesión o formación que condiciona el funcionamiento del útero:

P – pólipos
A – adenomiosis
L – leiomioma (mioma)
M – malignas (cáncer)

Para las causas funcionales, donde no aparece una lesión como tal, sino más bien un desequilibrio o alteración de la función, utilizamos el esquema COEIN (índice):

C – coagulopatía
O – ovulatorias
E – endometrial
I – Iatrogénica
N – no clasificada

1. Pólipo
2. Fibromas
3. Adenomiosis – Endometriosis interna
4. Hiperplasia endometrial

5. Trastornos hemorrágicos
6. Sangrados idiopáticos
7. Cancer de endometrio
8. Enfermedades generales (sistemáticas)

Pólipos

Los pólipos son excrecencias de la mucosa. Es una patología benigna provocada por un crecimiento anómalo del endometrio: están cubiertos por el mismo tejido del endometrio y tienen forma de pequeñas setas. En su gran mayoría son de naturaleza benigna.
Muchos son asintomáticos, pero pueden causar sangrados, infertilidad y rara vez ser malignos. La sintomatología dependerá en gran medida de la edad de la paciente. Pueden localizarse en el útero o en el cuello uterino y suelen detectarse durante un examen ginecológico con espéculo, una ecografía o una histeroscopia de diagnóstico Los pólipos pueden ser sencillos o múltiples y medir desde unos pocos milímetros hasta varios centímetros. El riesgo de desarrollar un pólipo aumenta con la edad, la hipertensión, el sobrepeso o el consumo de tamoxifeno (un fármaco para el cáncer de mama). Se estima que su prevalencia se sitúa entre el 20 y el 30%.

Causas

Se desconoce la causa exacta de los pólipos, pero ciertos factores hormonales parecen desempeñar un papel importante. Los pólipos son sensibles al estrógeno y reaccionan de la misma manera que el endometrio. Cuando los niveles de estrógeno aumentan, el endometrio se desarrolla y lo mismo ocurre con los pólipos. El tratamiento consiste, generalmente, en la extirpación del pólipo.
¿Crees que tienes pólipos? Consulta a tu ginecólogo.

Miomas

Los miomas son tumores de naturaleza benigna, originados por músculo liso del propio útero, que asemejan pelotas de músculo. Pueden variar en tamaño (desde una semilla de manzana hasta un pomelo) y en número, y se definen según su ubicación: Hacia dentro de la cavidad uterina, en contacto con la mucosa (submucosos o de tipo 0 a 2), son los que más frecuentemente ocasionan el sangrado menstrual anormal. Dentro del tejido muscular del útero (intramural o de tipos 3 a 4).
Hacia la cavidad pélvica, en la superficie del útero (subserosos o de tipo 5 a 7), no se cree que ocasionen el sangrado menstrual abundante.

Causas

En la actualidad no se conocen bien del todo sus causas, pero se sabe que su desarrollo está influido por las hormonas femeninas. Aparecen con más frecuencia en mujeres entre 30 y 50 años, y remiten después de la menopausia. Afectan principalmente a mujeres de origen subsahariano y aquellas con sobrepeso u obesidad. De hecho, el riesgo de desarrollar un mioma en caso de obesidad es de dos a tres veces mayor que la media. Los factores hereditarios también desempeñan un papel importante. Si tu madre ha tenido uno o varios miomas, tu riesgo de desarrollar uno es 2,5 veces mayor que la media. La buena noticia es que si tienes hijos, el riesgo de desarrollar un mioma es menor: cuantos más hijos tengas, menor será el riesgo.

Síntomas

La mayoría de los miomas no suelen manifestar ningún síntoma. Aquellos que sí afectan a la salud, lo más frecuente es que esta sean la causa del sangrado menstrual abundante al alterar el normal funcionamiento del útero. No suelen provocar hemorragias entre periodos menstruales, aunque puede ocurrir si el mioma afecta a la cavidad uterina.

Adenomiosis - Endometriosis interna

La adenomiosis es una enfermedad benigna del útero, más frecuente de lo que generalmente se cree, que se define por la presencia de glándulas y tejido endometrial en el espesor de la pared muscular del útero, el miometrio.

Ocurre en mujeres mayores de 35 años y afecta a más de 1 de cada 2 mujeres entre 40 y 50 años. En 1 de cada 3 casos, la adenomiosis no manifiestan ningún síntoma; siendo la menorragia el síntoma más frecuente afectando a la mitad de las pacientes sintomáticas. 1,2 La adenomiosis puede estar relacionada con la endometriosis, que también puede provocar dolor pélvico y dispareunia.

Endometriosis

La endometriosis es una enfermedad crónica e incapacitante que provoca menstruaciones dolorosas y, a veces, abundantes.
Corresponde a la presencia, fuera del útero, de fragmentos de mucosa uterina (endometrio) o «tejido endometrial». Las lesiones endometriales pueden localizarse en los ovarios, las trompas de Falopio, alrededor de la vejiga, intestino, o incluso en la vagina.
Estas lesiones tienen las mismas características que las células de la mucosa uterina. En particular, son sensibles a la acción de las hormonas ováricas (estrógenos). Cada mes, se comportan igual que estas células: proliferan, se descomponen y producen sangre.

Esta hemorragia menstrual no puede expulsarse formándose quistes que causan una reacción inflamatoria de defensa en el cuerpo, que intenta reabsorberlos.

La endometriosis se produce en mujeres en edad fértil, a veces desde la adolescencia. Esta enfermedad puede pasar a veces desapercibida, pero a menudo se asocia con:

• Dolor pélvico y lumbar (dolor más o menos intenso en la parte inferior de la pelvis, especialmente durante la menstruación)
• Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)
• Trastornos digestivos y urinarios
• Fatiga crónica
• Infertilidad
• Menstruaciones dolorosas y sangrado abundante.

Hiperplasia endometrial

La pared del útero está formado por tres capas:¹
• El endometrio (capa mucosa interna que recubre el útero)
• El miometrio (capa muscular intermedia),
• La serosa uterina o perímetro (capa serosa externa).

El propio endometrio está formado por dos capas:
• Un tejido conectivo que contiene glándulas uterinas, llamado capa basal.
• Un tejido delgado compuesto por una o varias capas de células unidas entre sí llamadas epitelio. Esta capa funcional se elimina durante la menstruación.¹²

Habitualmente, durante el ciclo menstrual, el crecimiento del endometrio comienza de nuevo el 5.º día y continúa durante todo el ciclo: de 0,5 mm al final de la menstruación, aumenta a 3 mm en el momento de la ovulación para llegar a 5 mm en el 28.º día del ciclo.³

La hiperplasia endometrial corresponde a un aumento del desarrollo de esta mucosa (por la proliferación de glándulas endometriales) y a una perturbación importante de su maduración.

Es la consecuencia de un desequilibrio hormonal: la secreción de estrógenos es normal o fuerte pero prolongada, en comparación con la secreción de progesterona.

En la ecografía se aprecia con un grosor de la línea endometrial aumentado. Debido a que el endometrio es más grueso en caso de hiperplasia endometrial, es más probable sufrir sangrado abundante durante la menstruación (menorragia).4

En algunos casos, la hiperplasia puede presentar atipias que pueden convertirse en lesiones cancerosas. Si padeces menstruaciones abundantes, pide cita con tu ginecólogo.

Transtornos hemorrágicos

Más de 1 de cada 10 mujeres con menstruaciones abundantes presentan una anomalía de coagulación.

En circunstancias normales, cuando se produce una hemorragia, se desencadena un proceso en el organismo para detener la hemorragia, que consiste en convertir la sangre líquida en un coágulo sólido: este proceso se llama coagulación. Si padeces un trastorno hemorrágico, un defecto en este proceso de coagulación provocará que sangres durante más tiempo o más fuerte al hacerte una herida, sufrir un traumatismo, someterte a una operación quirúrgica o durante el parto.

También se refleja en la menstruación.
Este tipo de trastornos aparecen en pacientes jóvenes, ya que normalmente comienzan cuando se inicia la regla en las mujeres (15-25 años).

Pese a ser un grupo pequeño, no dudes en tenerlo en cuenta al acudir al ginecólogo.

Sangrados idiopáticos

Si tras un estudio adecuado no se identifica claramente una causa orgánica responsable del sangrado menstrual abundante, se considera una hemorragia funcional.

Este tipo de sangrado uterino afecta al 20 % de las mujeres cuando son sexualmente activas y suele deberse a un sangrado idiopático.

Básicamente significa que no sabemos de dónde proviene con exactitud.
El estrógeno y la progesterona son dos hormonas clave relacionadas con el mecanismo del ciclo menstrual. En términos generales, podemos decir que el estrógeno hace crecer el endometrio, y la progesterona lo hace madurar.

Estas dos hormonas son secretadas por los ovarios y se encargan de preparar el revestimiento interior del útero (endometrio) para la implantación del óvulo en caso de fecundación.

Si no se produce la fecundación, la disminución de los niveles de estas hormonas al final del ciclo desencadena la eliminación del endometrio y produce un flujo de sangre: este es el sangrado menstrual.

Una disfunción o desequilibrio en estas hormonas puede provocar un sangrado fuerte; suelen ser pequeñas alteraciones sin que se detecte ninguna anomalía en un análisis de sangre. Estas disfunciones son frecuentes en chicas jóvenes cuando empiezan a tener la menstruación, cuando la ovulación suele ser irregular o ausente, y en mujeres mayores, de más de 40 años, cuando se acerca la menopausia.

Síntomas
Estos sangrados idiopáticos pueden ocasionar menstruaciones abundantes, ciclos más cortos o más largos, o incluso irregulares. Si crees que sufres sangrados idiopáticos, pide cita con tu ginecólogo.

Cáncer de endometrio

Aunque de manera muy infrecuente, el SMA puede asociarse a cáncer de endometrio.

Es muy raro en mujeres jóvenes, pero la incidencia aumenta ligeramente con la edad, y sobre todo en la menopáusica. Aun así, en mujeres menopáusicas la incidencia es menor de 1%.

El endometrio es el tejido que recubre la pared interior del útero. Cuando una célula endometrial, inicialmente normal, se transforma y se multiplica de manera descontrolada hasta formar una masa (tumor), se denomina cáncer de endometrio.

Es la cuarta neoplasia más frecuente en mujeres en España, siendo el cáncer ginecológico más común después del cáncer de mama. La mediana de la edad al diagnóstico es de 63 años, pero más del 90% de los casos se diagnostican en mujeres mayores de 50 años.

El cáncer de endometrio se produce principalmente después de la menopausia, alrededor de los 70 años. Pero en el 15 % de los casos aproximadamente, puede ocurrir antes de la menopausia.

Está asociado a varios factores de riesgo, como la obesidad, la diabetes o, con menos frecuencia, una predisposición genética.2 Puede presentarse con una variedad de síntomas muy inespecíficos (de los más comunes a los menos comunes):

• sangrado vaginal en mujeres menopáusicas o fuera del período menstrual en mujeres no menopáusicas (metrorragia);
• aumento del sangrado durante la menstruación (menorragia);
• secreción blanca (leucorrea), generalmente asociada a la pérdida de sangre que produce un color rosado;
• signos relacionados con una infección del endometrio: dolor de vientre, fiebre o infecciones de orina.

Enfermedades generales (sistémicas)

Algunas enfermedades generales, denominadas sistémicas, también pueden contribuir a la aparición de sangrados uterinos anormales o menstruaciones abundantes.
Por ejemplo, se trata de:

• Trastornos endocrinos como el hipotiroidismo,
• Lupus
• Disfunciones hepáticas, como la insuficiencia hepática
• Insuficiencia renal

Estas situaciones pueden dar lugar a una producción anormal de estrógenos (hiperestrogenismo) o a trastornos de coagulación que causen sangrados uterinos anormales. Si padeces sangrados abundantes, consulta a tu ginecólogo.