El estigma de la menstruación y la salud emocional

¿De qué manera el estigma que hay sobre la menstruación afecta a mujeres y niñas en todo el mundo? Los mitos, los conceptos inexactos y la información errónea alimentan el estigma que existe sobre el periodo en muchos países y esto puede ser muy dañino y tener consecuencias negativas para su salud emocional.

En lugar de ser simplemente reconocida como una función corporal natural, hay comunidades en las que se considera grosero o vergonzoso hablar sobre la menstruación. Como destaca la International Planned Parenthood Federation, “el estigma, junto con la pobreza, tiene un gran impacto en la educación de las niñas” y ofrece el ejemplo de que, en África, se estima que 1 de cada 10 niñas faltará a la escuela cuando tenga la regla lo que implica que podría perder aproximadamente entre el 10% y el 20% de los días escolares. Este absentismo podría propiciar que abandonasen la escuela, lo que podría tener efecto en el aumento de matrimonios infantiles, el riesgo de quedarse embarazadas a una edad más temprana y, por tanto, mayores riesgos para la salud.

En Vietnam, por ejemplo, se considera que las menores no pueden recolectar frutos del árbol si tienen el periodo porque existe la creencia de que este no florecerá el próximo año. En Indonesia, solamente las mujeres casadas pueden utilizar determinados productos de higiene menstrual como copas y tampones porque están asociados a la pérdida de la virginidad.

De acuerdo con el Banco Mundial, cada día, alrededor de 800 millones de mujeres y niñas menstrúan y, para poder manejar su menstruación de manera segura, higiénica y con confianza y dignidad es fundamental luchar con el estigma en torno a ella. En África, 1 de cada 4 personas no tiene acceso a un baño propio y adecuado y el 11% no dispone de agua limpia cerca de su hogar, esto hace que un número significativo de mujeres y niñas no tengan posibilidad de manejar sus períodos de manera higiénica y segura en sus hogares.

En este sentido, numerosas entidades como UNICEF, han llevado a cabo diversas iniciativas para poner fin al estigma que existe sobre el período y garantizar el acceso de todas las personas a productos menstruales.

Una encuesta realizada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en una muestra de mujeres y niñas de estados árabes puso de manifiesto que casi el 35% de las encuestadas no habían recibido información sobre la menstruación antes de experimentar su primer período, el 39% habían obtenido información sobre el periodo a través de su madre u otro familiar, el 11,5% por amigos, el 10%, en la escuela y el de 4,3%, en libros u otras fuentes.

En nuestro país, dos de cada diez mujeres están bajo el umbral de la pobreza, lo que significa que un 20% no pueden acceder a una higiene correcta. Esta situación es más grave en los países en vías de desarrollo, pero en Europa, una de cada cuatro mujeres también se encuentra en una situación similar.

Sin embargo, se van dando pasos lentamente para, como dicen desde ONU Mujeres, ‘Acabemos con el estigma. Y Punto’. Un ejemplo es Escocia, que en 2020 se convirtió en el primer país del mundo en garantizar que los artículos como tampones y compresas sean gratuitos y estén disponibles en edificios públicos para quien los necesite.

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