La importancia de ejercitar el suelo pélvico en la mujer

Se estima que 1 de cada 4 mujeres mayores de 40 años tienen problemas de suelo pélvico. Sin embargo, son varias las voces que sostienen que su incidencia es aún mayor. Al igual que sucede con la menorragia, no todas las mujeres que presentan síntomas, lo consultan con su médico.

Aceptarlo como algo habitual o tener vergüenza son algunas de las principales barreras en la comunicación médico-paciente. Un mayor conocimiento sobre nuestro suelo pélvico nos permite conocer e identificar síntomas propios de su debilitamiento y, además, una mayor concienciación sobre la importancia de contarlo cuando se acude a consulta.

¿Cuándo consultar a mi médico por el suelo pélvico?

El suelo pélvico está formado por los músculos y ligamentos situados en la parte inferior de la cavidad abdominal. Ejerce diferentes funciones pero la principal es sostener los órganos pélvicos. Cualquier alteración en el suelo pélvico puede provocar un comportamiento anómalo en la vejiga, la uretra, el útero, la vagina y el recto.

La pérdida de orina o incontinencia urinaria es el principal síntoma de afectación del suelo pélvico. Los primeros síntomas aparecen a edad temprana (de los 20 a los 50 años ), de forma leve y tras realizar un esfuerzo. Este esfuerzo puede ser físico como correr o levantar peso. Pero también, la pérdida se puede producir por acciones involuntarias como reír o estornudar. Los síntomas más graves aparecen a partir de los 65 años.

A pesar de su prevalencia y de que la aparición de síntomas se produce de forma precoz, solo 1 de cada 4 mujeres consultan sus problemas de incontinencia con su médico. El motivo más común es la vergüenza y el pudor, pero también es posible encontrar otras causas: la falta de asociación de este síntoma con problemas del suelo pélvico o considerarlo como algo normal son otras de las razones que explican que gran parte de las mujeres que lo experimenten no acudan a un especialista.

Además de la incontinencia, las mujeres también suelen experimentar:

  • Molestias o dolor abdominal
  • Prolapsos de los órganos pélvicos, es decir, la caída de estos órganos como consecuencia del debilitamiento del suelo pélvico.
  • Disfunciones sexuales, principalmente, dolor al mantener relaciones sexuales, hecho que se conoce con el nombre de dispareunia. Según la SEGO, la prevalencia se sitúa en 1 de cada 5 mujeres.
  • Dolor de espalda

Si presentas algunos de estos síntomas del debilitamiento del suelo pélvico, es necesario que acudas a un especialista.

¿A qué se debe ese debilitamiento?

El suelo pélvico es dinámico, de forma que se adapta a nuestros movimientos. Su adecuado funcionamiento se basa en mantener la tensión necesaria para sujetar los órganos pélvicos. Sin embargo, diferentes causas pueden provocar su debilitamiento como son:

  • Embarazo
  • Parto natural
  • Menopausia
  • Estreñimiento crónico
  • Obesidad
  • Patologías respiratorias
  • Tabaco
  • Cirugías
  • Tos crónica
  • Determinadas actividades deportivas como el voleibol o el running

Recomendaciones SEGO para fortalecer el suelo pélvico

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, SEGO, ha elaborado una serie de recomendaciones para minimizar el impacto que el debilitamiento del suelo pélvico puede tener en la salud de la mujer. De esta forma, su objetivo es dar a conocer las diferentes formas de prevención y tratamiento de los síntomas propios de este trastorno.

  1. Recomendaciones SEGO para incontinencia urinaria
  2. Consejos SEGO para dispareunia
  3. Prevención y tratamiento del prolapso

Entre sus principales recomendaciones destacan las relacionadas con ejercicios de suelo pélvico. Para fortalecer esta musculatura, SEGO recomienda la realización de los ejercicios de Kegel

Los ejercicios de Kegel permiten fortalecer la musculatura pélvica de manera muy sencilla. Existen diferentes ejercicios, el más habitual consiste en:

  • Contraer el suelo pélvico durante 5 segundos mientras respiramos.
  • Relajar la musculatura otros 5 segundos.
  • ¡Recuerda! Has de realizarlo 3 veces al día y, en cada sesión, repetir el ejercicio 10 veces.

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