Perder el miedo a ir al ginecólogo: una inversión para toda la vida

Acudir al ginecólogo genera miedo en algunas mujeres y pereza, en otras, siendo este un pensamiento que arrastra desde la juventud. Sin embargo, a cualquier edad, la consulta con el citado especialista puede traducirse en un beneficio importante para la salud femenina y una inversión en su calidad de vida.

Una de las preguntas que se hacen muchas madres es a qué edad debe ir su hija por primera vez al ginecólogo. Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), las consultas a este especialista durante la infancia y la pubertad no son frecuentes. En las niñas de menor edad, la causa va a ser casi siempre la infección vulvo-vaginal repetida, cuando el pediatra ha tratado este problema en varias ocasiones y, a pesar de ello, el flujo y el enrojecimiento vuelven a aparecer.

Después, al comenzar el desarrollo puberal, el principal motivo de consulta al ginecólogo va a ser cualquier tipo de trastorno menstrual, como el sangrado abundante o prolongado, el ciclo menstrual irregular y la ausencia de menstruación. Otra causa habitual de consulta a esas edades es el dolor menstrual. En el caso de las adolescentes mayores, el principal motivo para acudir al ginecólogo es la anticoncepción.

Un clima de confianza

Desde la infancia y la adolescencia, tal y como indica la SEGO, lo importante es establecer una buena relación entre médico y paciente para eliminar el miedo a la exploración ginecológica y para establecer un clima de confianza en el que poder hacer las preguntas necesarias para llegar a un diagnóstico.

A pesar de que puede servir de ayuda que esté presente un adulto, como puede ser la madre, en algunas ocasiones esto no permite a la adolescente expresar libremente sus dudas sobre sexualidad. De ahí que el ginecólogo dedique un tiempo con la paciente a solas para respetar su derecho a la confidencialidad en un asunto tan íntimo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.